Cuando acabas tus primeros estudios te das cuenta de que sabes escribir, pero no expresar una idea claramente. Para mitigar esto debemos seguir tres principios básicos: darse cuenta de que un documento expresa una sola idea, y como tal debemos escribirlo, siendo concisos y sin saltarnos a otro tema, lo segundo es ponerse en lugar del lector, esto es, hacer atractiva la lectura para el receptor del texto, y tener en cuenta su conocimiento del tema. Por último hay que reescribir continuamente, esto va a ligado a la práctica, pero si reescribimos un texto habiendo leído previamente el anterior, y nos damos cuenta de qué le falta o que iría mejor, el siguiente texto será de mejor calidad. Si no hacemos esto, por mucho que reescribamos, incurriremos en las mismas faltas.
Cuando realizamos un trabajo en el que hay que realizar un informe, a menudo cometemos el error de separar: hacer el trabajo y hacer el trabajo. Todo va ligado, y ahí que tenerlo en cuenta. En vez de hacer un informe al final, lo lógico es hacerlo mientras se hace el trabajo mediante borradores (reescribiendo). Para empezar a escribir debemos saber qué tema se va a tratar, y dentro de ese tema, de qué tratará el propio trabajo. Al final del proceso de realizar varios borradores tendremos uno que se parezca bastante a lo que queremos transimitir, estará a su vez mejor redactado del primero, pues hay una evolución tanto en la forma, como en los conocimientos que has adquirido al realizar el trabajo. Por último deberíamos revisarlo pensando en su adeacuación al receptor del texto, revisar si falta algo que no has puesto y querías transimitir...
Sobre como empezar a escribir, pues contrariamente a lo que se cree, el tema no estan importante, aunque te venga impuesto, más bien debe ser tomado como una excusa para empezar, pues puedes empezar a escirbir sobre el tema en general, y seguir hablando sobre algo muy concreto que nada tiene que ver con las generalidades del tema, según se va desarrollando el texto.
Por otra parte debemos tener en cuenta las ideas; sabiendo el tema a tratar podemos utilizar dos técnicas para obtener ideas: la escritura libre (escribir sin parar un texto sobre lo que deseas escribir y sin revisarlo, no importa la forma de escritura ni las faltas, solo lo utilizaremos para extraer ideas) y la tormenta de ideas (es igual que el anterior pero en vez de escribir frases, escribimos palabras o ideas). Copiar un texto nunca es una buena, primero por ley, y segundo porque así nunca conseguiremos mejorar nuestra escritura.
Ya tenemos las ideas, ahora hay que madurarlas, para esto hay que hablar y tener en cuenta la opinión de tus compañeros, profesores,... No debes despreciar tampoco tu propia idea.
Lo siguiente será organizar las ideas, esto es pensar sobre las ideas que vas a escribir (previamente acordadas) aclarando la cabeza para ver si todo te cuadra, explicándote las ideas a ti mismo, y viendo si tienen sentido.
El último paso es definir la idea controladora de tu texto, esto es el centro de interés, en torno a lo que va a girar tu texto, pues normalmente un texto que carece de ella es descentralizado. Es probablemente lo más difícil de conseguir, pero cuando lo consigues, tu texto mejora sustancialmente. Lo habitual es que esta idea se resuma en una frase, que se consigue de revisar las ideas principales de tu texto.
El siguiente punto importante es darle chicha a nuestro documento, no puede ser que un texto técnico sea impreciso o carente de contenido.
Para mejorar esto, debemos, en primer lugar, hacer buenas descipciones, esto es, exponer todas las ideas sin que el texto resulte aburrido o díficil de leer, no debemos ahorrar en palabras si lo que queremos es dejar más clara una idea, pues esto hará más atractivo y fácil de leer el texto. La descripción debe ser objetiva para que el lector se haga una idea lo más cercana posible a lo real.
Dentro de las descripciones, a meniudo, van incluidas las observaciones, que no son otra cosa que la expresión de tus sentimientos con respecto a algo que has descrito. Es importante ordenarlas de alguna forma lógica: tiempo, espacio o según uso. Dentro de esto deberemos hacer otra clasificación de la organización: desde el conjunto a los detalles o al revés. Lo más normal es usar: desde el conjunto a los detalles.
Ahora hablaremos de las definiciones, esto es, capturar la esencia de un conjunto de objetos (lo contrario que una observación). Es esencial en un texto técnico definir cada cosa que se nombra, si hiciera falta, haciendo un glosario. Es bastante difícil definir algo, y debemos darnos cuenta que definri algo no es dar ejemplos.
Por otra parte encontramos las clasificaciones, se trata de describir clases de objetos que puedan tomar muchas formas. Para establecer una clasificación, debemos hacer un análisis de los criterios que utilizaremos para que la clasificación sea relevante (es lo más dificil, se trata de decidir que criterios son los más importantes para lo que estamos contando en el trabajo), ortogonal (que los criterios sean independientes entre sí), y completa (los criterios deben agrupar todos los elementos importantes).
A parte de las descripciones, encontramos las argumentaciones, esto es, que todo lo que escribimos se base en algo contrastado previamente. Para ello utilizamos los datos (el tipo de fundamentación más básico aunque bastante difícil de encontrar, deben utilizarse datos completos y en los que se pueda sentar una argumentación, si son solo datos vagos e imprecisos, lo mejor es utilizalos como pequeños apuntes); el uso de trabajo previos, esto es, citar trabajos sobre la materia previamente escritos, esto hace que el lector piense en la gran dedicación del escritor, y es una forma de profundizar sobre lo que escribes; en este tema debemos cuidar las citas, ya sean textuales (escribir literalemente) o mediante paráfrasis(escribir con tus palabras la idea del trabajo previo); razonamientos (por analogía, por comparación, y razonamientos inductivos y deductivos).
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